¿Uñas encarnadas? Por qué no deberías «operarte» en casa

Ese pinchazo en el dedo gordo que empieza como una molestia y termina impidiéndote caminar tiene nombre: onicocriptosis. Pero ojo, que a veces tiene un «cómplice» igual de doloroso.

¿Qué está pasando en tu dedo?

Básicamente, un borde de tu uña ha decidido convertirse en un intruso, perforando la piel lateral. Tu cuerpo reacciona como si fuera una astilla: inflama la zona, duele y, si te descuidas, se infecta.

El «invitado» sorpresa: El Heloma Periungueal

A veces crees que es la uña, pero lo que tienes es un heloma. Es un callo pequeño, profundo y muy duro que crece justo en el canal de la uña debido a la presión. Se siente como si tuvieras un clavo incrustado y, a menudo, aparece junto a la uña encarnada, duplicando el dolor.

Causas habituales:

  • El mal corte: cortar las uñas en redondo deja «picos» ocultos que se clavan al crecer.
  • Zapatos inadecuados: Punteras estrechas que comprimen tus dedos y generan callosidades (helomas).
  • Tu propia genética: Hay uñas que, por su forma curva, tienen tendencia a clavarse.

¿La solución?

Intentar arreglarlo en casa suele empeorar el cuadro, empujando la infección más profundo o dejando el callo intacto.

  • En consulta: Retiramos la espícula y el heloma de forma indolora, limpiando el canal y aliviando el dolor al instante.
  • Solución definitiva: Si el problema es recurrente, realizamos una pequeña intervención de 15 minutos para que ese borde no vuelva a dar guerra jamás.

¿Sientes que tu dedo va a explotar? No esperes a cojear. ¡Pide cita y vuelve a caminar sin dolor!